Ana María Jusepa Francisca Tejero Ferrer

"Tan solo una mirada... y me llamarás Majestad"

Description:

Aparenta 17 años, cabello negro como noche, largo y rizado. Ojos igualmente negros sobre piel avellana con una sonrisa sutil y engañosa con labios dulces, carnosos pero venenosos.
La voz de comando es su mayor dominio, alimentada con una presencia tan fuerte que silencia multitudes con su llegada. Manipuladora e intimidante hasta la última fibra de su ser.
Sus vestidos están hechos con telas de deseos y anhelos, disfrazada de calma y paz hasta que su furia se desata sobre ti.
Puede ofrecerte el mundo a cambio de tu lealtad, pero cazará tus fracasos y debilidades hasta hacerte caer en la desgracia si te atreves a fallarle una sola vez.
Sus seres más allegados son el pequeño Albaphica y el jóven Joan, y probablemente los únicos que conocen verdadero lado amable pues ante todos los demás solo otorga sonrisas de falsedad.
No muestra interés por nadie que no pueda ofrecerle la posibilidad de obtener más poder.
Tiene una peculiar obsesión con Lord Hardestadt, probablemente porque ese hombre destila poder como un embriagador perfume.

Bio:

anamaria.jpg Nació en España alrededor del año 1700, hija mayor de una pequeña familia proletaria dueña de una considerable extensión de terreno donde todos sus negocios prosperaban. Tenía un hermano menor quien sería algún día el heredero de todo. La luz de sus ojos, la primera parte de su felicidad.
El pequeño enfermó gravemente y murió antes de cumplir si quiera los 10 años. Ana María debió cubrir el puesto como heredera y se esmeró en aprender todo cuanto pudo sobre la administración del predio. Siendo mujer su familia prefirió enviarla a la capital, gracias a sus contactos pudieron ubicarla como dama de compañía de la Reina para que en la corte pudiera encontrar un marido apropiado que se hiciera cargo entonces de todo.
Creció como una dama seductora, consorte de los hombres más influyentes de la nación y titiritera de aquellos con la mente más débil para mover su poder y riqueza a favor de ella. Su ambición era grande y no pasó sin ser vista por los agudos ojos del Cardenal, fuerte figura de la iglesia en aquél momento.
A los 17 años recibió el abrazo para poder entonces aportar su dulce voz de comando y temible arte de manipulación al Clan de los Reyes.
Muchas décadas han pasado desde aquella noche, ha pasado de simple ancillae a harpía, a guardia de elíseo y hasta primogénita del clan. Sus ojos los tiene puestos en el mismísimo Lord Hardestadt y no dudará para alimentar su ambición de poder.

Ana María Jusepa Francisca Tejero Ferrer

Cronicas de Sangre Capricila